Por Jaime Aguirre Tascón y el Equipo de Excelencia para las Exportaciones
Durante la última década, la sostenibilidad en América Latina fue vista a menudo como un ejercicio de Relaciones Públicas o una medalla filantrópica. En febrero de 2026, esa percepción ha muerto. Hoy, la sostenibilidad es matemática financiera pura y el pasaporte obligatorio para cruzar el Atlántico.
El fin de la «Zona de Confort»
Desde mi experiencia asesorando empresas en Francia y el resto de la Unión Europea, he observado cómo el radar regulatorio de Bruselas se ha desplazado de la intención a la evidencia. Si usted exporta desde México, Brasil, Chile o Colombia, su cliente en Europa ya no solo pregunta por el precio y la calidad; ahora exige el Pasaporte Digital del Producto.
La pieza central de este cambio es el CBAM (Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono), lo que coloquialmente conocemos como el «Peaje Climático». Este no es un impuesto opcional ni una sugerencia verde; es un gravamen directo sobre la huella de carbono que busca nivelar el campo de juego para la industria europea, penalizando a los productos importados con altas emisiones.
Los 3 pilares de la competitividad en 2026
- Trazabilidad Inflexible: No basta con declarar que un proceso es «limpio». Bajo el esquema del CBAM, se requieren datos auditables en tiempo real. La tecnología europea de medición ya permite monitorear el impacto exacto de cada contenedor que sale de puerto. Quien no mide, no exporta.
- Eficiencia de Costos mediante la Circularidad: En Europa, aprendimos que el residuo es, en realidad, un error de diseño. Aplicar modelos de economía circular —basados en normativas francesas de vanguardia— permite a la industria latina reducir costos de insumos hasta en un 22%. Esta eficiencia no es solo ética; es lo que compensa el aumento de los costos logísticos globales.
- Gestión del Gravamen de Carbono: El cumplimiento del Arancel Climático requiere una ingeniería contable nueva. Las empresas que no certifiquen sus bajas emisiones pagarán la diferencia en el puerto de entrada, destruyendo su ventaja competitiva frente a proveedores que ya han descarbonizado su cadena.
Conclusión: El momento es ahora
América Latina posee la matriz energética y el potencial regenerativo para convertirse en el gran proveedor estratégico de una Europa que necesita descarbonizarse. Pero este «Puente Transatlántico» requiere una arquitectura técnica y legal específica.
No espere a que su cargamento sea retenido o cargado con impuestos imprevistos en la aduana de Rotterdam. Convierta el cumplimiento regulatorio en su mayor ventaja comercial: el CBAM puede ser una barrera para su competencia, o una alfombra roja para su empresa.


