Por: Jaime Aguirre Tascón y el Equipo de Análisis Estratégico Global de PYMECO
“El control de Venezuela es la jugada maestra de 2026 para asegurar el dominio energético de EE. UU. sobre China y Rusia. Los análisis más agudos sugieren que Caracas es hoy el ‘seguro de vida’ de Washington”.
El inicio de este año no solo trajo un cambio de gobierno en Caracas; marcó el inicio de una nueva era en la arquitectura del poder mundial. La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero no debe leerse como un evento policial aislado, sino como el movimiento de apertura en una partida de ajedrez donde el petróleo venezolano es el activo definitivo para ganar la «Guerra Fría» del siglo XXI.
I. El Petróleo como Escudo: La Estrategia de Washington
Para la administración Trump, retomar el control de las mayores reservas probadas de crudo del mundo (303.000 millones de barriles) responde a una necesidad táctica inmediata impulsada por dos frentes:
1. El Factor Rusia y Ucrania
En un escenario donde la confrontación con Rusia exige una asfixia financiera total sobre Moscú, Washington ha decidido asegurar su «patio trasero»:
- Golpe a las finanzas de Putin: Rusia ha usado a Venezuela por años como un «portaviones» geopolítico y una vía para evadir sanciones. Al controlar PDVSA, EE. UU. corta un flujo crítico de lavado de activos energéticos.
- Independencia Logística: Ante una posible escalada en Europa, el crudo venezolano (a pocos días de navegación del Golfo de México) ofrece una fuente segura, reduciendo la dependencia de rutas vulnerables en Eurasia u Oriente Medio.
2. La Pinza sobre China
Actualmente, gran parte del crudo venezolano fluye hacia Pekín como pago de deuda. La nueva administración busca redireccionar ese flujo:
- Desplazamiento de Gigantes: Los 389.000 barriles diarios que llegaban a China bajo canales opacos están ahora bajo bloqueo o revisión.
- Aviso Geopolítico: En un contexto de tensiones por Taiwán, EE. UU. demuestra su capacidad de «cerrar el grifo» energético de su principal rival.
3. Sinergia Técnica: El «Match» con las Refinerías
Aunque EE. UU. es un gran productor de shale oil (crudo ligero), sus refinerías en la Costa del Golfo están diseñadas estructuralmente para procesar crudo pesado, precisamente el que posee Venezuela. Controlar este suministro elimina la dependencia de Canadá o México.
II. Radiografía de una Industria en Ruinas
A pesar del optimismo político, la realidad técnica de PDVSA es la de una «zona de desastre industrial». Los informes de enero de 2026 destacan tres cuellos de botella:
- Mejoradores de Crudo: El petróleo de la Faja del Orinoco es extrapesado (similar a la brea). De los cuatro complejos en Jose (Anzoátegui), solo uno opera a media capacidad. Sin ellos, el crudo no es comercializable.
- Colapso Eléctrico: La extracción requiere energía masiva y estable. La red nacional es tan precaria que las petroleras deberán construir sus propias mini-centrales.
- Déficit de Infraestructura: El Centro de Refinación Paraguaná opera al 15%. Reconstruirlo costará entre $8.000 y $12.000 millones.
¿Es posible cumplir la promesa de Trump?
Expertos dividen la viabilidad del aumento de producción en tres horizontes:
|
Plazo |
Meta de Producción |
Viabilidad |
Requisito Principal |
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Corto (1 año) |
+200.000 bpd |
Posible |
Reactivación de pozos existentes (workovers) por Chevron. |
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Mediano (2-3 años) |
1,5 millones bpd |
Difícil |
Inversión de $10.000M y reparación de sistemas de transporte. |
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Largo (10 años) |
3 millones bpd |
Remoto |
Inversión de $100.000M y estabilidad política total. |
III. Ganadores y Perdedores en el Mercado de Valores
El mercado ha reaccionado con rapidez a la intervención. Estas son las empresas bajo la lupa de los inversores:
Los Ganadores Inmediatos (Refino)
- Valero Energy (VLO) y Marathon Petroleum (MPC): Repuntes de hasta el 11% en la primera semana de enero. Se benefician de procesar crudo pesado «cercano» y barato, ampliando sus márgenes de ganancia (crack spreads).
Los «Dueños» del Subsuelo (Upstream)
- Chevron (CVX): El líder indiscutible con una subida del 8-10%. Es la acción con menor riesgo debido a su presencia operativa previa.
- ExxonMobil (XOM) y ConocoPhillips (COP): Jugada de «valor recuperación». Se espera que compensen antiguas expropiaciones mediante nuevas licitaciones exclusivas.
El Brazo Ejecutor (Servicios)
- Halliburton (HAL) y Baker Hughes (BKR): Se proyecta un repunte del 18% anual. Serán los encargados de suministrar los taladros y la tecnología de perforación que hoy brilla por su ausencia en suelo venezolano.
IV. Conclusión: El Nuevo Orden Energético
Venezuela ha dejado de ser un estado paria para convertirse en el eje de la seguridad global. En este 2026, la intervención trasciende la retórica de la «democracia»; se trata de control estratégico.
Washington ha asegurado su flanco sur, ha desafiado la hegemonía financiera china y ha puesto a la OPEP+ en alerta máxima. El mercado lo sabe: el barril Brent se mantiene en los $61-$62 USD, esperando ver si las promesas de la Casa Blanca se transforman en tuberías y producción real. En la era de la escasez, quien controla el subsuelo venezolano dicta las reglas del juego global.
En la era de la escasez, quien controla el subsuelo venezolano dicta las reglas del juego global.


